jueves, 21 de julio de 2011

Los hechos



 A veces uno cree que los hechos se sucederán según nuestro deseo. No siempre es así, todos lo sabemos. Los hechos muchas veces toman su propio camino y no podemos evitarlo. Las consecuencias... tampoco y a veces perduran a lo largo de toda una vida.
  Ella había preparado todo para verlo, se amaban y hacía dos años que no se veían, la distancia que los separaba era inmensa. Había comprado ropa especial y toda su femeneidad veintiañera y su belleza estaban listas para dedicárselas a su amor, quien sería al mismo tiempo el primer hombre en su vida de mujer.
 Faltaban sólo quince días y su ansiedad era demasiada, no veía las horas de entregarse por primera vez a su hombre, el hombre para el que había reservado lo que consideraba el regalo más bello e intenso a la vez,  el hombre de su vida, el amor de la secundaria, su primer amor.
 Pensó en llegar de sorpresa a su pensión estudiantil y quizás allí mismo entregarse a él. Tenían sólo dos días que ella había obtenido del trabajo y unas faltas a la facu. No aguantó y dejó de lado la sorpresa. Lo llamó. Esperó una reacción feliz, sólo recibió lo que ella con el paso del tiempo consideró una excusa y por la cual se separaron para siempre, él le decía que no estaría, se casaban sus amigos Mariano Ortiz y  Graciela Di Maio, ella los conocía fueron compañeros de la secundaria como él y ella, y los cuatro en una misma fiesta comenzaron sus respectivos noviazgos. Él le explicaba que sería el padrino de la boda, esto sería en otra provincia y no había posibilidades ya de cambiar nada. Le ofrecía prepararlo todo para otro momento.
 Su angustia no pudo con ella y lloró amargamente con el tubo de teléfono aún en la mano, le dijo adios, aunque sabía, lo sentía muy adentro, nunca dejaría de amarlo.
 Pasó un año, ella entraba a la iglesia del brazo de su padre, en el altar la esperaba el hombre que la contuvo en su dolor cuando sucedió aquello y que varios años en el futuro, la dejaría después de la muerte de la hija de ambos.
 Simultáneamente, a mil kilómetros de distancia, un abogado presentaba una demanda de divorcio, la firmaban Mariano Ortiz y Graciela Di Maio.

Melan

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