martes, 26 de julio de 2011
Regreso
Volver, siempre pensaba en volver, las vivencias habían sido muy fuertes y ella las había tenido presentes toda la vida. Soñó siempre con volver al lugar de su adolescencia, a ese pueblo chiquito perdido en el monte chaqueño. Siempre había querido hacerlo pero una razón u otra se lo impedía. Ya sabía que los antiguos sitios que hemos amado nunca son iguales cuando se vuelve, pero aún así, necesitaba imperiosamente volver.
Así es que se despidió de todos, les avisó adónde iba y partió feliz junto con el grupo que expectante también cada uno por su viaje, subía en silencio la escalerilla del tren.
Ni bien subió, se ubicó, buscó un buen lugar para poder ver todo, no quería perderse nada de la vista del camino. Pero el cansancio por su ansiedad, pensó, era tal que ni bien el tren partió se quedó dormida.
De pronto despertó, no sabía dónde estaba, sólo sabía que el lugar donde había estado era calentito y suave y éste era fresco y con una luz fuerte que molestaba en los ojos y muchas voces y muchos ruidos metálicos, quiso preguntar dónde estaba, pero no le salió ninguna palabra. Le pareció extraño y comenzó a asustarse, quizás el tren había equivocado su camino, hasta que se miró y miró bien a quien estaba a su lado y todo a su alrededor... Allí lo comprendió todo y lloró con un poco de amargura y mucho de hambre, enseguida una mujer joven, linda y muy dulce le ponía su pequeña boquita en su pecho, de donde salía un líquido dulce y sabroso que succionó con ansiedad. Sintió que esa mujer la amaba y sintió una reciprocidad que le recordaba otra mucho antes.
Mientras lo hacía se dormitaba, pero antes escuchó las voces de quienes hablaban, tenían un acento conocido y uno de ellos en algún momento habló del lugar, mencionó la palabra Chaco, todo estaba ya claro para ella, al fin... había vuelto... Se preguntaba solamente... si esta vez podría ser tan feliz viviendo allí que no tuviera que irse nunca más.
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