lunes, 28 de noviembre de 2011
Viaje sin final
La ruta se extendía recta hasta el horizonte, ella rodaba su auto de mediano porte con la velocidad establecida, no acostumbraba a salirse de las reglas y menos en las que algún peligro podía correr. Era resuelta y libre pero muy responsable consigo misma y con su entorno.
Mientras manejaba su mente al par que atendía las señales del camino, pensaba en su amor, Juan Pablo Fleitas, el hombre al que iba a ver y con el cual habían planeado aquel encuentro por meses. Él siempre le hablaba de cuánto la extrañaba y de lo solo que se sentía sin ella, que no veía la hora de que se reencontraran después de aquel obligado viaje de trabajo.
Ella había preparado todo como lo habían previsto ambos, hora de llegada, días de estadía y todo lo que a ella personalmente le comprendía, su vestuario y toda su necesidad de entregar y recibir su amor que hacía tanto tiempo postergaban.
Conectó la radio para escuchar alguna melodía, pero buscó y no encontró nada que le agradara, sin embargo se quedó en una noticia que decía ser urgente y que se trataba de un accidente en un edificio de la ciudad adonde ella se dirigía. Se quedó escuchando lo que transmitían, había habido una explosión de un termotanque en un departamento, se había encontrado a una pareja fallecida sin ropas en la cama matrimonial, sin dudas decían los peritos habían muerto por asfixia porque el incendio se apagó sin que llegaran a calcinarse los cuerpos.
Su atención se elevó y sus oídos no escuchaban nada más que aquel relato. De pronto su corazón dejó de latir, o por lo menos así lo sintió, clavó los frenos con toda su fuerza y se detuvo en medio de la ruta sin pensar en el riesgo de tamaña actitud, es que el locutor estaba dando el domicilio del siniestro y los nombres de la pareja fallecida, el hombre se llamaba Juan Pablo Fleitas.
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